Jugar con las palabras
Sobre las travesuras.
—¿Sabes lo que es la libertad?
—¿Qué?
—No tener miedo.
One battle after another (2025), Paul Thomas Anderson
El niño que cargaba agua en el colador
En su momento comencé a mandar estas cartas por razones bastante egoístas e insignificantes. Por un lado yo vendría a ser esa amiga «algoritmo de la vida real» que distribuye links a diestra y siniestra. También recibo muchas recomendaciones preciosas y quería unificarlas a todas en un solo lugar. Por otro lado tengo la manía de coleccionar libros álbum. Parsimonia era la excusa perfecta para seguir comprando ejemplares sin culpa.
La estructura, por años, fue bastante constante. Un libro ilustrado, un link, alguna reflexión. El año pasado todo se fue al carajo, incluida esa columna vertebral, pero este año quiero retomarla y doy comienzo a esta nueva etapa con una joya de Portaculturas, editorial y librería cordobesa que amo. Comienza así:
Tengo un libro sobre aguas y niños.
Me gustó más el niño que cargaba
agua con el colador.La madre dijo que cargar agua
en el coladorera igual que robar un viento
y salir corriendo con élpara mostrárselo a los hermanos.
La madre observó que al niño
le gustaba más lo vacío que
lo lleno.Decía que los vacíos son más
grandes y hasta infinitos.Con el tiempo aquel niño
que era obstinado y raroporque le gustaba cargar
agua en el colador,con el tiempo descubrió que
escribir sería lo mismo quecargar agua en el colador.
El niño aprendió a usar
las palabras.Vio que podía hacer travesuras
con palabras.Y empezó a hacer travesuras.
La madre dijo: hijo, vas
a ser poeta.Vas a cargar agua en
el colador toda la vida.Vas a llenar los vacíos con
tus travesuras.Y algunas personas te van
a amar por tus disparates.
Acá pongo un par de recortes, pero el viaje que nos propone este poema es para no perderse ni una línea y las ilustraciones de María Wernicke son de una sensibilidad de otro planeta. El título original es O menino que carregaba água na peneira, y fue escrito por Manoel de Barros (brasileño tenía que ser, obvio). Si alguna vez tienen que hacer un regalo o si quieren regalarse el recordatorio de seguir haciendo eso que les hace bailar el corazón aunque parezca un sinsentido, por favor súmenlo a su biblioteca. Muy pocas veces puse un link que te lleve a comprar un libro, este espacio no va de promocionar cosas. Pero es que Portaculturas, dirigida por Javier Folco con tanto mimo… se merece quedarse sin stock de esta joya.
Pentos
La primer persona que amé de manera intraducible fue mi abuela Marta. Mi mamá solía decir que yo amaba más a la abuela que a ella y yo no recuerdo contradecirla. Viví hasta los dos años en Corrientes, en un pueblo muy chico que se llama Sauce. La casa de mis padres compartía patio con la de los abuelos, o era parte de la misma edificación, ya no recuerdo bien. Lo que sí se es que pasaba muchísimo tiempo con ella.
Me vestía para que la acompañe todas las tardes a lo de la tía Chelu a chismosear de todo el pueblo. También me llevaba a tomar helados y siempre se quejaba de que me manchaba entera. La recuerdo ordenando la casa mientras sonaban valses de Johann Strauss y canciones de Disney intercaladas. Lo más importante: me leía. Todo el tiempo. Me contaba historias, adivinanzas, poesías. Es más, este fue su regalo cuando nos fuimos a vivir a Misiones, un libro que tenía un cuento por día del año:
Macarenita querida:
Este libro de cuentos lo tenía reservado para ir leyéndote cuando seas un poquito más grande y para que cuando aprendieras a leer lo hicieras tu, eligiendo o seleccionando lo que te gusta, pero tu alejamiento, debido a la búsqueda de mejores perspectivas de trabajo y progreso de tus papis impedirán cumplir con mis proyectos y planes, por eso te regalo este libro, ya que tanto te gustan los “pentos” y que a menudo me pedías que te leyera o inventara uno.
Un beso muy grande de tu abuela
Marta
Sauce, Ctes, 28 de julio de 1996
La abuela Marta era maestra, llegó a ser la directora de su escuela. No sé si le gustaba enseñar, me hubiese gustado preguntarle. Me gusta pensar que sí, que la parte de contar historias y compartir lo que aprendí viene de ella.
Por esas vueltas contradictorias de la vida, fue la primer persona que me rompió el corazón en mil millones de pedazos. Historias que quedarán para otros newsletters. Hace poco me dijeron que tenía issues que resolver, fue un espinazo doloroso de escuchar. Definitivamente sí, para mí la abuela murió a mis 12 años pero en realidad falleció en algún momento de mi facultad. No sé la fecha. No fui a su velorio. No tengo ningún recuerdo de los últimos diez años de su vida.
La cuestión es que esta semana recibí un mensaje que me decía que el miércoles 11 era su cumpleaños, que prenda una velita. Yo lloré mucho esa tarde y el jueves al sentarme a trabajar vi en mi altar el libro del niño y el colador. Por fin, después de veinte años, su recuerdo me sacó una sonrisa. Mi abuela Marta fue la primera persona que me enseñó a jugar con las palabras. Yo sigo haciendo travesuras con estas cartas ilustradas que te llegan a tu mail, como las que ella me hacía a mí en algún momento.
Hacer en vez de decir
Descubrí que me gusta ir al cine sola. La primera vez que hice ese plan elegí ver One battle after another de Paul Thomas Anderson. Salí extasiada, creo incluso que lo comenté en algún Parsi del año pasado. Como toda obra que realmente vale la pena, se asentó con el tiempo. Lo saqué a colación en varias conversaciones en la última semana y me pareció que era el cierre ideal para esta carta sobre las palabras, justamente porque contradice un poco todo lo que dije hasta ahora.
Para hacerla corta, la peli va sobre los puntos en común de aquello que parece diametralmente opuesto: ideologías de izquierda y de derecha que al final del día no hacen más que gritar lo que piensan y no mucho más. Mientras quienes empuñan las banderas dan vueltas dando discursos y rompiendo todo desde ambos lados, hay un personaje que desentona: el de Benicio del Toro.
El sensei no habla, hace. Y lo que hace, lo hace sin mayor bochinche. Ayuda con la calma de quien sabe que es algo que le va a llevar toda la vida. Respira despacio como las olas del océano. Sabe reírse mientras todo parece explotar. Está más allá del ridículo, como la escena del gif que armé para tener bien presente a quién quiero parecerme en mi día a día. No quiero ser puro palabrerío, quiero tener la valentía de vivir acorde a lo que pienso. Bailar un poco, dibujar, compartir, diseñar. Que los verbos guíen mi vida, no los cartelitos.
Y en medio de toda una fiebre tecnológica que nos puede llevar puesta la psiquis en el corto plazo para seguir llenándole los bolsillos a los de siempre en el largo plazo, yo creo que no hay mayor revolución que usar nuestro tiempo en eso que queremos que nos dure toda la vida.
La ilus de esta semana
En qué ando
Leyendo. Léxico familiar de Natalia Guinzburg. A veces algunas cosas me dejan con pocas palabras. Este es uno de esos libros.
Escuchando. Beleza. Mas agora a gente faz o que com isso? es el soundtrack de escritura de este newsletter. Creo que recobrar la paz también suena así.
Viendo. Para hacer las ilus de Benicio del Toro me descargué por torrent One battle after another y creo que voy a volver a mirarla. Me puso contenta dibujar en el taller una escena de Happy Together de Wong Kar Wai, peli que había disfrutado el año pasado por una recomendación que me dejó acá Vale Dulitzky la vez que pedí que me manden sus mejores pelis. Parsimonia no deja de darme alegrías.
Hasta la próxima
Buenas buenas, ¿cómo estás?
Yo estoy contenta de escribirte. Fueron semanas intensas y alegres para mí. Me di el gusto de hacer el ridículo varias veces, de sentirme niña tantas otras. También tuve mis berrinches cual nena de cuatro años, obvio. Es que todo viene junto en el combo.
Gracias por estar ahi. Saber que tengo personas tan amorosas acompañándome en mis travesuras es uno de los privilegios que no paro de agradecer. Ojalá estos días puedas elegir un colador a tu antojo (ese instrumento, esos lápices, ese hobby) y le dediques unas horas a hacer nada.
Te mando un abrazo inmenso, como siempre,
Maca












